Octubre siempre ha sido un mes muy especial. Definitivamente te haces a la idea, después de un par de semanas de adaptación, de que las clases han empezado y de que se ha acabado hasta el año que viene ir en calzoncillos por tu casa o recorrer el barrio en bicicleta en plan verano azul. En el trabajo, más o menos igual. El buen rollo de los primeros días después de las vacaciones se ha volatilizado. Ya no quedan anécdotas que contar ni fotos que enseñar.
Pero el décimo mes del año, que coincide aproximadamente con los Tishrei y Jeshván judíos o los Ramadan y Sahwwal musulmanes, tiene algo especialmente negativo. Sin razón aparente el tiempo y la economía también se resienten. Parece que también padecen el síndrome post-vacacional, argumento principal de los justificantes de ausencias laborales que inundan la mesa del director de recursos humanos en las últimas semanas.
Sólo hay que echar una vista al calendario y mirar atrás en el tiempo para caer en la cuenta de que, y especialmente en el levante español, octubre debería caer del almanaque. En los últimos días en algunos pueblos y ciudades de la Comunitat Valenciana se han llegado a recoger hasta 300 litros por metro cuadrado en pocas horas. El año pasado, por estas mismas fechas, la crecida del río Girona a su paso por Beniarbeig destrozó el puente de la localidad. Los ultimos dias del mes de octubre del año 2000 un largo periodo de gota fria provocó precipitaciones de más de 600 litros provocaron inundaciones en Onda, Nules, Castelló y la Vall d’Uxò. En 1987, en Oliva se recogieron más de 800 litros en 24 horas. Una gota fría el 20 de octubre de 1982 derrumbó el pantano de Tous y el Júcar inundó la comarca de La Ribera. Unas décadas antes, el 14 de octubre de 1957, una enorme ríada motivó la desviación del cauce del Turia a su paso por València.
Pero el capítulo económico no se queda atrás. Según cuentan, vivimos una de las peores situaciones económicas de los últimos tiempos, a pesar del respiro que hoy han dado las bolsas, oxigenadas por las ayudas de los gobiernos europeos. Pero es que fue precisamente en octubre, un lunes 19, conocido como el lunes negro, cuando el índice de la bolsa de Nueva York cayó 508 puntos, concretamente un 22.9%.
Octubre de 1973. La OPEP embarga el suministro de petróleo a Estados Unidos y otros aliados. El embargo apenas duró un año, pero fue suficiente para provocar una profunda recesión en la economía mundial. La diversión de los felices años 20 terminó en octubre del 29. La bolsa de Nueva York cayó en picado y con ella la ilusión de los norteamericanos.
Antes de que el mes de octubre acabe con la ilusión de los habitantes del otro lado del charco y los de éste y los ríos valencianos arrasen con todo a su paso, ha llegado la hora de eliminar el mes más gafe de los doce que llenan las páginas del calendario. Porque empieza, el cole, porque llueve, porque hace frío, porque no venden helados, porque te resfrías, porque te vacunan contra la gripe, porque por la mañana ya no hacen series ni dibujos en la tele, porque cierran las terrazas de verano, porque se hace de noche antes… Vale, vuelven los Ferrero y los Mon Cheri… pero ésta no es razón suficiente…