Tomateta i pimentó

yo soy CEU

Publicado en el país de las tortugas por Nando Sahuquillo en Septiembre 22, 2007

Después de las tremendas vacaciones blogeras que me he regalado, un mes sin actualizar, he creído conveniente imitar el noble arte de la escritura sumergiéndome en el misterio y en la fantasía, en los fenómenos paranormales y la fantasmagoria, en el Gran Hermano y en el ‘nos vigilan’, como si de un programa de Milenio 3 o de Cuarto Milenio se tratara. Leyes no escritas.

El universo, lejos de lo que muchos creen, no deriva de la relatividad, la gravedad ni el espectro espacio-temporal. El mundo, y más concretamente la vida diaria, viene regida desde el origen por un código normativo no recogido en ningún manual ni tratado. Ni el más experto de los teóricos legalistas se ha atrevido a compilar toda la regulación no escrita, aquella que maneja y controla nuestra corriente vida diaria y nuestras relaciones con el resto de la humanidad. Es preciso en este punto una matización. Conviene no confundir las leyes no escritas con las leyes de Murphy, aquello de qué si algo puede salir mal saldrá mal o la otra cola siempre va más rápido. La Ley no escrita es un catálogo de normas, prohibiciones y recomendaciones que tejen todo el entramado social.

Algunos ejemplos. En un viaje largo en coche un CD no puede dar más de una vuelta. Quiere decir esto que si el disco tiene quince canciones, en el momento que el punto láser llega al último segundo de la última pista, conviene cambiar el CD para evitar el hartazgo del resto de ocupantes. No está escrito pero todos saben que es así.

También en relación con el coche, existe aquella otr Ley no escrita 20/99 del asiento del copiloto. Dicha norma se refiere al ocupante del asiento del copiloto, que corresponde al primero que se plante ante la susodicha puerta. Pero como toda ley, ésta también tiene su excepción ya que, si se trata de un viaje de regreso a casa y corresponde al conductor dejar al resto en sus hogares, corresponderá al último en abandonar el vehículo ocupar la plaza del copiloto, para evitar situaciones de taxista.

Una vez en casa, entra en juego la Ley no escrita 12/53 de la apertura de puerta, según la cual el último en entrar en casa es el encargado de abrir la próxima vez que suene el timbre. Esta la podríamos enmarcar en el catálogo de leyes fundamentales, aquellas que precisan de mayoría cualificada para ser reformadas, por aquello de su importancia. Y es que ésta es ua de las más incuestionables.

La última a la que voy a referirme me ha venido a la cabeza estos últimos días, correspondientes a mi particular vuelta al cole. Ya se sabe… cuando llega septiembre… (por última vez)… Yo soy CEU. Es la 17/09 de los primeros días de clase, también conocida como la Ley de presentación de asignaturas y que algunos profesores parecen vanagloriarse de su desconocimiento.Pero ya se sabe aquello de que el desconocimiento no exhime del cumplimiento. Según queda recogido en el intangible código de leyes no escritas, la del primer día de clase o de presentación de asignatura regula lo que su propio nombre indica. La 17/09 establece que para la presentación de una asignatura el profesor no podrá emplear más del tiempo estrictamente necesario (en torno a 30 minutos es suficiente) ni mucho menos hacer uso de todo el tiempo del que teóricamente dispone.

Señores profesores de la CEU-UCH respeten y hagan respetar, pero sobre todo respeten, el código de conducta, que no por no estar recogido en negro sobre blanco deja de ser fundamental para el buen convivir de todos nosotros. Si no lo hacen por nosotros, háganlo por ustes. Y por sus hijos si no quieren que recojamos firmas para incluir ‘Ley no escrita’ en Eduación para la ciudadanía.