pásamelo
Las comidas de Navidad, esas en las que tan pronto descubres que tienes un primo quinto por parte de hermano de madre que vuelve a casa después de ocho años viviendo en las islas Caimán como terminas cantando coplas del Rosario de la Aurora probablemente bajo la infuencia del tinto que acompaña a tu cordero, se renuevan cada año.
Aunque muchos piensan que siempre es lo mismo, las conversaciones de siempre y los recuerdos de todos los años (en mi caso, los profesores de Monte – Sión), estos encuentros siempre traen cosas nuevas.
Este año la revolución ha sido el intercambio de archivos por bluetooth. Parece demorarse demasiado pero en el momento en que a alguien le viene a la cabeza su deseo de compartir la última ocurrencia que tiene en su tarjeta de memoria, normalmente alguna guarrada, ya no se puede parar.
Ha dado comienzo el envío y la recepción masivos de paquetes de bits a través de las ondas, espectros o lo que puñetas sea por donde circule todo lo que se envía por este sistema. Así, ya hay cosas de las que hablar. Por que mira tú que es difícil encontrar temas no conflictivos con familiares a los que ves poco. No sabes ni de qué equipo son, ni a quién votan, ni si son de la Macarena o del Rocío, anti o pro Koeman, poncistas o tomasistas. No te la puedes jugar a “mira el burro de Zeta” o “José Tomás tendría que cerrar la boca”. Corres peligro de salir escaldado.
Con el intercambio de sonidos, canciones, videos o pruebas de novios de los 40 la cosa queda solucionada. Cada cual pone su móvil sobre la mesa y empieza la subasta como si de repente estuvieras en Mercavalencia una madrugada cualquiera. “Tengo el Rey diciendo a Chávez que se calle”. “Pásamelo”. “Eres Pepe“. “No. Soy Jilguero Receloso“. Y es que si no tienes nada en tu móvil para compartir siempre puedes entretenerte riendote con los nombre que aparecen cuando buscas otros dispositivos.
T + F
LOSTUERCAS + FITO o FITO + LOSTUERCAS
Un finde de conciertos dejan a uno pa’l arrastre, dicho en el argot taurino, por si alguno no lo sabía y decide desde este momento dejar de emplear esta expresión. Todo esto con la resaca del 1-1 del sábado, ese empate patidor que sabe a victoria y la noche del viernes compartiendo vodka con los recién llegados, como el Almendro, Javi y Tronchoni. Que nadie pudiera decir que estuvieron en casa en Navidad y no fui a verlos. Bon Nadal!
dándole a la wikipedia
Ya es Navidad, no hay duda. Un extraño soniquete que desprenden todas las emisoras de radio así nos lo indica. El girar de los bombos y la voz de los niños y niñas de San Ildefonso, gallos incluídos, no deja duda sobre qué día es hoy: el sorteo del Gordo.
Hoy es ese típico primer día de vacaciones navideñas. Los 22 de diciembre siempre te despertabas pronto, quizás por la inercia del horario escolar, y allí estaban, dándole a la bolita y, como se dice en el gremio, repartiendo ilusión. Esto no deja de ser un consuelo facilón.
Personalmente, la ilusión a mí no me la tienen que dar. Ya me ha costado mis buenos euros en papeletas. A mí los niños estos que me canten mis números y que, por lo menos, mos tornen els diners o que isca duro per peseta. La ilusión, pues eso, para el gato, que quieres que te diga, que a mí me de eso me sobra.
Pero la verdad es que el Gordo hace su papel en cuanto sitación espacio temporal. A punto de llegar al momento en que todo el año será Navidad gracias a El Corte Inglés, ñas imágenes del sorteo en televisión mientras te deslegañas en tu primer día de vacaciones te indican que ya, ahora en serio lo de antes era un avance, es Navidad. Lo malo es que cualquier día El Corte Inglés conseguirá que todo el año sea Navidad, como la ciudad de la Navidad de Pesadilla antes de Navidad.
El problema es que nadie es consciente del peligro que esto entraña. Primero: Al Gore no permitiría semejante contaminación lumínica y acústica. Segundo: en los tiempos que corren de la obsesión por la figura acabaríamos todos como un rinoceronte obeso en tanga, venga el turrón de Xixona. Tercero: Jack Skeleton secuestraría a Papá Noel provocando la mayor crisis diplomática de la historia entre Halloween y el cumple del Niño Jesús desde la Guerra Fría. Cuarto: la emisora de moda sería los40 navidades. Quinto: todos los días comida familiar. Total para acabar de tu primo el del pueblo y sus batallitas hasta las narices.
Y un largo, larguísimo, etcétera, que nos dice que lo mejor es dejarlo todo como está. Dejar que dure estas dos semanitas. Y por supuesto, dejar que sea el Niño Jesús el verdadero protagonista.
Mientras tanto, los locutores de radio siguen con las anécdotas de la lotería, dándola a la wikipedia. Y ni una palabra sobre el calvo, el gran despechado de este año.
feliz navidad
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A día 20 que nos encontramos ya va siendo hora de enviar las correspondientes felicitaciones navideñas. Para todos… como la cocacola. Para los que me caen bien, por eso, porque me caen bien. Para los que me caen mal, para que me caigan mejor. Para los que caigo bien, porque les caigo bien. Para los que caigo mal, para ver si les caigo un poco mejor. Así podríamos estar siglos.
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Esta vez me alío con las nuevas tecnologías -¿dentro de cien años las seguiremos llamando nuevas?- y me uno a todos los que esta navidad han optado por el correo electrónico para desear unas felices pascuas -¿pero Pascua no es en marzo?- y un próspero -¿alguien dice próspero en otro contexto?- año nuevo.
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El mail permite que se abra el abanico de posibilidades para la felicitación. Desde la clásica postal convertida en archivo jotapegé, como los de la Casa Real, que por cierto, cuando no dan que hablar por una cosa es por otra. Hasta la felicitación cachonda, como es el caso por el que he optado: me he vestido de elfo de amena y me he unido a una conocida marca de whiski para desearos a todos los que paséis por Tomateta i pimentó unas muy felices navidades y un mucho mejor año nuevo 2008, que también tiene rima…
aniversario
Este sábado nos vamos de aniversario. No. Mis padres no celebran sus bodas de diamante. Tampoco. No llevo una semana con mi novia. Menos aún. No llevo tres años fuera de casa. Todavía menos. No hace medio año que me tocó la lotería. Y tampoco. Mi hijo no ha cumplido un mes. Frío. Frío.
Cierto. El grupo musical de moda. La banda que revolucionó el último rockejat cumple un años. LosTuercas celebran este sábado que llevan 365 noches subidos al escenario con la ilusión de no tener que bajarse. 52 semanas exactas después que rompieran las puertas del armario en Azul Bar (ya hace un año) Santi, Fernando, Carlos y Ángel reventaran la sala café Etnia este sábado 22 de diciembre a las 23.00. ENTRADA GRATUITA.






