from London IV
Cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en mil pedazos que saltaron por los aires en todas direcciones, y así fue como aparecieron las hadas. Por eso debería haber un hada para cada niño y cada niña. Aunque hoy en día los niños saben tantas cosas que dejan de creer muy pronto en las hadas, y cada vez que un niño dice “yo no creo en las hadas”, en alguna parte cae muerta un hada.
[Descubriendo nunca jamás, Marc Forster, 2004]
Foto: Hyde Park, Kensingnton Garden.
from London III
Propósito número 1: evidentemente, perder diez kilos. Número 2: echar siempre las bragas de la noche anterior en el cesto de la ropa sucia. No menos importante, encontrar un novio amable y sensato, y no seguir estableciendo lazos afectivos con ninguno de los siguientes tipos: alcohólicos, adictos al trabajo, fóbicos al compromiso, mirones, megalómanos, gilipollas emocionales o pervertidos. Y sobretodo no soñar con una persona en concreto que encarna todas estas cualidades. Por desgracia, resulta que se trata de mi jefe, el director editorial Daniel Cleaver. Y debido a diversos motivos injustos relacionados con la fiesta de navidad de este año, sospecho que él no sueña conmigo.
[El diario de Bridget Jones, Sharon Maguire, 2001]
Foto: Picadilly Circus
from London II
El señor Weasley fue hacia la barrera que había entre los andenes nueve y diez, empujando el carrito de Harry y, según parecía, muy interesado por el Intercity 125 que acababa de entrar por la vía 9. Dirigiéndole a Harry una elocuente mirada se apoyó contra la barrera como sin querer. Harry lo imitó.
Un istante después cayeron de lado a través del metal sólido y se encontraron en el andén nueve y tres cuartos. Levantaron la mirada y vieron el expreso de Hogwarts, un tren de vapor de color rojo que echaba humo sobre un andén repleto de magos y brujas que acompañaban al tren a sus hijos.
[Harry Potter y el prisionero de Azkabán, J. K. Rowling 1999]
Foto: Estación londinense de King’s Cross.
from London I
William: ¿Le apetece una taza de té antes de irse?
Anna: No
William: ¿Café?
Anna: No
William: ¿Un zumo?…eh, creo que no. ¿Y algo frío? Ahm… ¿Coca-cola? ¿Agua? ¿Un… refresco repugnante con tropezones aspirantes a frutas del bosque?
Anna: No
William: ¿Algo de comer? Algo para picar… ahm… ¿Albaricoques en miel? No saben a albaricoque… solo saben a miel. Si quieres miel, pues compras miel no… albaricoques. Pero si le apetecen, son todo suyos.
Anna: No
William: ¿Siempre dice que no a todo?
Anna: … No
[Notting Hill, Roger Michell, 1999]
Fotos: Andén de la estación de metro Notting Hill Gate y The Travel Bookshop, la librería de viajes que regenta el protagonista de la película.










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